CASCANUECES DE OTRAS CIVILIZACIONES
El científico, cuyo trabajo se publica en el último número de la
revista PNAS, explicó a Efe que estos "cascanueces o martillos de
piedra" son rocas graníticas elegidas por su dureza para romper la
cáscara y acceder al nutritivo fruto.
La investigación fue codirigida además por Christophe Boesch, del Max
Planck Institute for Evolutionary Anthropology, y en la misma
participaron también instituciones canadienses, alemanas y otros
colaboradores de Estados Unidos y el Reino Unido.
Los "cascanueces" descubiertos son "la única y primera" evidencia de
"tecnología" chimpancé de antigüedad prehistórica, lo que da peso a la
teoría de que algunos rasgos del comportamiento humano habrían sido
heredados no sólo por los hombres sino también por los grandes simios.
"No está claro si los homínidos inventaron este tipo de tecnología de
piedra, o si tanto los humanos como los grandes monos la heredaron de
un antepasado común", dijo Mercader.
La investigación demuestra que los instrumentos descubiertos no
pudieron ser obra de la erosión natural ni de la mano del hombre, dadas
sus características, entre otras, el que los martillos utilizados sean
demasiado grandes como para ser fácilmente manejables por humanos.
Además, continuó, las mismas contienen "residuos de almidón de varias
especies de nueces utilizadas habitualmente por los chimpancés, no por
los humanos".
La tecnología utilizada para liberar las partes comestibles de las
nueces es "mas complicada de lo que pudiera pensarse", según los
científicos.
"Sabemos que el comportamiento de los chimpancés modernos para cascar
las nueces es transmitido socialmente y aprenderlo lleva a los animales
unos siete años", puesto que "romperlas sin espachurrarlas no es una
técnica simple", precisó Mercader.

El descubrimiento hace pensar en la existencia de "una edad de piedra
en los chimpancés", que se remontaría a tiempos muy antiguos.
Aunque es difícil probar si esa tecnología lítica se adoptó por
imitación por parte de los chimpancés, otra posibilidad sería que se
hubiera dado una "convergencia", es decir, que tanto los humanos como
los grandes monos la hubieran adoptado independientemente.
"Solíamos pensar que la cultura y, sobre todo, la tecnología eran
dominio único de los humanos, pero no es así", indicó Mercader.
Anteriores investigaciones publicadas por este científico en Science en
mayo de 2002 ya habían propiciado el camino hacia una nueva sub
disciplina de la arqueología del chimpancé, que combinaría arqueología,
paleo-antropología y primatología.
Según los científicos, el trabajo de Mercader presenta datos
importantes arqueológicos respecto al tiempo desde el cual los
chimpancés son capaces de romper las cáscaras de las nueces.
De acuerdo a las investigaciones, ese comportamiento se habría
desarrollado "mucho antes de que grupos de agricultores llegaran a la
zona".
Uno de los misterios que plantea este trabajo es el porqué del
comportamiento de estos chimpancés, mientras que otros grupos de estos
animales residentes en zonas con igual tipo de nueces carecen del mismo.
A partir de ahora, los arqueólogos pueden "buscar evidencias
semejantes" a las descubiertas en otros lugares de África, puesto que
se dispone de un protocolo que permite identificar "un tipo de
yacimiento arqueológico que de otra forma puede pasar inadvertido".
También es posible, según Mercader, "plantear cuáles son las diferencias entre industrias de piedra humanas y chimpancés".


