Un equipo de investigadores, empleando una técnica innovadora de exploración del cerebro, ha demostrado que los depósitos anormales de proteína en el cerebro que definen a la enfermedad de Alzheimer, pueden ser detectados en la degradación cognitiva leve, una afección que eleva el riesgo de desarrollar el mal de Alzheimer, y que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Los científicos están en las primeras fases de la identificación de biomarcadores en la sangre y en el fluido espinal, orientada a ser de ayuda para el diagnóstico de la terrible enfermedad, pero este nuevo estudio es el primero en desvelar una "ventana al cerebro" en tiempo real, que identifica los depósitos anormales más grandes de la enfermedad en personas vivas que pudieran no desarrollar Alzheimer en los años siguientes.

Los investigadores, de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), usaron la tomografía de emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) empleando una pequeña molécula inventada en la UCLA, que se enlaza a las proteínas anormales que pueden causar la enfermedad. Anteriormente, estos depósitos sólo podían ser observados durante la autopsia de los cadáveres, para confirmar un diagnóstico definitivo.

Los resultados del estudio muestran que el nuevo método fue capaz de seguir el desarrollo de la enfermedad durante un período de dos años, siendo más efectivo que las técnicas ópticas convencionales en la diferenciación entre los sujetos con trastornos cognitivos leves y Alzheimer, y los sujetos normales del estudio. Los investigadores están trabajando ahora con la empresa Siemens Medical para comenzar un ensayo clínico usando este nuevo marcador molecular.

"El estudio sugiere que ahora podemos contar con una nueva herramienta de diagnóstico para detectar las condiciones previas al desarrollo del Alzheimer, y así identificar quienes están en riesgo de desarrollarla, quizás años antes de que los síntomas se hagan obvios", explica el Dr. Gary Small, autor principal del estudio y profesor en el Instituto Semel para Neurociencias y Comportamiento Humano, de la UCLA. "Esta nueva tecnología de imagen podría también permitirnos probar nuevos medicamentos y tratamientos para combatir el desarrollo de la enfermedad, protegiendo posiblemente al cerebro antes de que se desencadenen los daños".

El estudio involucró a 83 voluntarios cuyas edades estaban entre los 49 y los 84 años. Las pruebas cognitivas indicaron que 25 pacientes padecían de Alzheimer, 28 tenían alteraciones cognitivas suaves, y 30 eran sujetos normales, que actuaron como grupo de control. Los investigadores realizaron la PET del cerebro después de inyectar por vía intravenosa el nuevo marcador químico, llamado FDDNP, el cual se enlaza a depósitos anormales de proteína propios de la enfermedad de Alzheimer. Los científicos encontraron diferencias significativas entre las personas con un envejecimiento normal del cerebro, y las que sufrían de Alzheimer o de trastornos cognitivos leves.
Pero más vale prevenir que curar, y se ha demostrado que los alimentos propios de ladieta mediterranea ayudan a prevenir los riesgos de padecer Alzheimer en un futuro.